Asociación Amigos del Epiléptico de Badalona     Asociación Amigos del Epiléptico de Badalona
 


  Próximo evento:
 



  Médicos y especialistas  Asociación Amigos del Epilépitco de Badalona  
 
Meritxell Martínez Ferri Del Servicio de Neurología del Hospital Muta de Terrassa, Coordinadora del registro EURAP en España  Dr. Fc. Javier Lleixà Prieto, Clínica Veterinaria Juan Valera Badalona

Epilepsia y animales
Cuando recibimos un caso clínico de posible epilepsia lo primero que hacemos los veterinarios es tranquilizar al propietario e informarle sobre como llegar a un verdadero diagnóstico de epilepsia. Sobre todo hay que tener en cuenta que este “ataque” no tiene porque ser un ataque epiléptico. Primero hay que diferenciar si se trata de una convulsión (cuadro de origen neurológico) o un síncope (cuadro de origen circulatorio).

Este diagnóstico diferencial es fundamental porque un gran número estos “ataques” en realidad no son convulsiones sino síncopes. La diferencia fundamental que nos va a diferenciar los dos cuadros clínicos es la forma, duración y aspecto del “post-ataque”.

En general, cuando un animal de compañía presenta un síncope puede manifestar desde solamente un aturdimiento momentáneo de ir como “perdido” con la mirada en el “infinito”o debilidad en el tercio posterior como si se tambaleara de las patas de atrás, hasta caerse de lado, estirar patas y cuello con movimientos de rigidez de patas anteriores y posteriores, mandíbula encajada , sialorrea (“babas”) y ojos muy abiertos, a veces gritos y aullidos (como si tuviera dolor) y pérdida de conocimiento e incluso la muerte en los casos más graves.

En cualquier caso el hecho común al cuadro de síncope es que la duración es corta (segundos a pocos minutos) y la recuperación es total en casi todos los casos a la media hora. La convulsión es diferente aunque en algunos casos se puede parecer. La convulsión genera un cambio en el estado de conciencia del animal con claudicación y movimientos tónico-clónicos de las extremidades (pedaleo) y nistagmos (movimientos laterales cíclicos de los ojos). La duración es variada, suele ser de minutos como máximo, pero el animal, una vez pasada la convulsión, aunque recupera el conocimiento tarda algunas horas en volver a la normalidad.

Aproximadamente entre el 2% y 3% por ciento de los perros y el 0,5% de los gatos presentan epilepsia. Existen factores que facilitan la aparición de convulsiones. Por ejemplo medicamentos o estados fisiológicos que disminuyen el umbral de excitación del sistema nervioso central; estos no producen por sí mismo la convulsión, pero facilitan que se desencadene el cuadro en animales predispuestos.

En veterinaria algunos sedantes que se utilizan para tranquilizar a los animales (fenotiazidas) y las fluctuaciones cíclicas de estrógenos (fase de celo en las hembras) incrementan la frecuencia de convulsiones en pacientes epilépticos. Por otro lado, existen factores que inhiben o disminuyen la aparición de cuadros de convulsión como los niveles altos de progesterona en sangre (gestación o fase de cuerpo luteo en hembras) o ciertos medicamentos anticonvulsivantes.

Cuando somos capaces de conocer la causa de estas convulsiones nos encontramos ante una epilepsia sintomática. Las causas pueden ser desde un daño cerebral (convulsiones sintomáticas estructurales) hasta daños puntuales en el cerebro de origen metabólico (epilepsia sintomática metabólica).

Ejemplos de causas de daños estructurales pueden ser el virus del moquillo, encefalitis diversas, toxoplasmosis, infecciones sistémicas de todo tipo, hidrocéfalo, etc. Mientras que ejemplos de daños metabólicos son hipoglucemias, encefalopatía hepática, falta de oxígeno, exceso de sodio en sangre, fallo renal, venenos como el etilenglicol (anticongelante de los coches), etc. La epilepsia sintomática tiene la ventaja de que si somos capaces de erradicar la causa, conseguimos solucionar definitivamente el cuadro.

Pero ¿qué ocurre cuando no somos capaces de detectar la causa de esta epilepsia ? Bueno, pues todavía no está todo perdido, no olvidemos que la mayoría de los pacientes que tienen una primera convulsión no presentan la segunda, con lo que en principio debemos esperar. Si realmente valoramos que aparecen ataques repetidos en el tiempo, iniciamos el proceso de diagnóstico y descartamos una causa concreta, entonces podemos afirmar que nuestra mascota padece epilepsia idiomática.

Aproximadamente el 80% de perros y el 50% de los gatos con epilepsia son idiopáticos, es decir, que no sabemos cuál es la causa. Conviene saber que existen diferentes tipos de convulsiones epileptiformes en veterinaria dependiendo de la zona cerebral afectada en cada caso y de la apariencia clínica que manifiesta. Así, podemos observar convulsiones parciales ( parcial simple, parcial completa) y convulsiones generalizadas (convulsivo generalizado y no-convulsivo generalizado –ausencias o petit mal-) Llegados a este punto podemos plantearnos qué tratamiento vamos a administrar a nuestra mascota.

Lo esencial es tener claro lo que podemos esperar con el tratamiento. Nuestro objetivo será: disminuir el número de ataques, disminuir la intensidad de cada ataque, incrementar el tiempo entre diferentes episodios, disminuir los efectos de la fase postictal (después de la convulsión), evitar efectos secundarios del medicamento y conseguir usar una sola droga.


"Fármacos y epilepsia "- Silvia Zaragoza Domingo

"Epilepsia y Seguridad Social" - Doctor Albert Planas, Neurólogo Hospital Municipal de Badalona

"Epilepsia"- Juan Luis Becerra, Médico adjunto del servicio de Neurología Unidad de Epilepsia Hospital Germans Trias i Pujol, Badalona

"Epilepsia y atención primaria"- Francisca Escobedo Espinosa, Médico Atención Primaria Badalona CAP de LLefià


 
 Contacto        Aviso legal        Agregar a favoritos