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Dr. MOISÉS GARCÉS (Neurólogo) HOSPITAL DE TORTOSA VERGE DE LA CINTA  Dr. MOISÉS GARCÉS (Neurólogo) HOSPITAL DE TORTOSA VERGE DE LA CINTA

Hospital de Tortosa Verge de la Cinga

EPILEPSIA Y DEPORTE
Aún en pleno siglo XXI, el paciente epiléptico sufre cierto grado de incomprensión por una parte de la sociedad. Es una enfermedad cada vez más conocida, pero no del todo entendida como tal, y a esto hay que añadir las recomendaciones erróneas que se extienden respecto a la vida cotidiana del epiléptico, que mal aplicadas pueden tener efecto negativo en la calidad de vida de la persona.

Son muchas las personas que han de convivir con la enfermedad en etapas tan importantes de su vida como es la infancia y adolescencia, donde la actividad física y los deportes en general juegan un papel primordial en el desarrollo.

Pero, el paciente epiléptico...¿puede hacer deporte?
La respuesta sería que puede y debe hacerlo, pero teniendo en cuenta unas recomendaciones y precauciones generales, sin temer en principio que tenga lugar una crisis durante el ejercicio o que éste pueda traer consecuencias negativas para la enfermedad.

La práctica de ejercicio regular o la realización de una actividad deportiva son factores importantes para la integración social de la persona, sobre todo teniendo en cuenta los grupos de edad a los que previamente me he referido, pero el paciente epiléptico debería tener en cuenta los siguientes aspectos:

Como medida general se prohibiría la realización de deportes que, en el caso de crisis, puedan suponer riesgo vital. Tal es el caso de los deportes aéreos (paracaidismo, vuelo sin motor,...) y a motor (motociclismo, automovilismo), la práctica de submarinismo y otros deportes acuáticos (windsurf,...).El alpinismo estaría prohibido, pero es cierto que se permite en determinadas situaciones especiales.

El resto de la actividad deportiva se debería individualizar, valorando el control y el tipo de las crisis. Por ejemplo, un aficionado al ciclismo podría ejercitarse en caso de buen control de las crisis, y es preferible acompañado y con medidas protectoras (casco,...), así como en lugares poco transitados por vehículos.

Una actividad muy extendida es la natación, principalmente en período vacacional. Se permitiría el baño en piscinas o en zonas poco profundas, pero teniendo en cuenta los factores antes comentados, como son el tipo de crisis y el control sobre ellas.
Se desaconseja también en caso de un cambio reciente de medicación, el abandono voluntario o por olvido de la toma, consumo de alcohol y alteración del ritmo de sueño (medidas generales que todo paciente debería respetar).

Hemos de tener en cuenta que, sin ánimo de provocar excesiva alerta, el ahogamiento es la principal causa de muerte accidental del epiléptico, por delante de los accidentes de tráfico.

En líneas generales se recomiendan deportes colectivos, y para los demás deportes no nombrados aquí el riesgo no difiere mucho de la población general.

Como conclusión, la práctica regular de actividad física puede favorecer un adecuado desarrollo psicomotor e influye positivamente en el ámbito de la integración social y autoestima, pero sin dejar de lado las precauciones básicas del paciente epiléptico.

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